Hester Fernández
Tu equipo no se va sin señales.
Solo que no las ves tú.
No te lo han dicho así, pero deberías saberlo
Fidelizar talento no va de poner fruta gratis en la oficina.
No va de “crear un buen ambiente”.
No va de felicidad.
Va de negocio.
Va de estrategia.
Va de entender por qué alguien decide quedarse o irse.
Y sobre todo, va de no darte cuenta del problema cuando ya es tarde.
No importa que creas que no la necesitas.
No importa si la quieres o no la quieres.
La experiencia de tu equipo ya está definida.
No es opcional.
Ya existe.
Te guste o no.
La única pregunta es:
¿Está a tu favor o en tu contra?
Porque cuando no lo está, empiezas a perder más de lo que crees.
Porque cada baja en tu equipo no es solo una salida.
Es una factura que se repite.
No reemplazas. Recontratas.
Y cada vez que lo haces, te cuesta entre el 50% y el 200% de su salario anual, según Gallup.
Ahora dime… ¿sigues pensando que esto “no es un problema en mi despacho”?
Quizás sí lo es. Solo que aún no lo has notado.
Hay despachos que sí lo saben y están aprovechando esa ventaja competitiva.
Despachos que han aprendido a anticiparse antes de que sea demasiado tarde.
Porque cuando alguien te entrega su carta de renuncia, ya lo perdiste hace meses
La diferencia entre un despacho que fideliza a los mejores y uno que los pierde no es la suerte.
Es la estrategia.
Mira…
¿Dejarías que un pez muerto te abriera los ojos sobre la fuga de talento en tu despacho?
Te lo pregunto porque a la gente que está en mi lista les regalo, cuando se suscriben, un documento que incluye:
Si diriges un despacho y un equipo, te interesa.
Si no, sigue como hasta ahora.
Solo recuerda que el talento se va en silencio, pero el impacto se nota en tu bolsillo.
Te suscribes gratis. Te vas cuando quieras